EL PODER DE LA PALABRA DE DIOS

  
 


         PASTOR:  WILLIAMS MONASTERIOS 

              

Romanos 10:17 dice: 

Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. 

 Es la palabra la que produce fe en nosotros, para alcanzar la salvación. Es la que nos limpia según Salmos 12:6; el poder de la palabra de Dios actúa en nosotros por medio del Espíritu Santo, para darnos libertad y salvación. 

El hombre es un ser tripartito, porque es un espíritu que tiene un alma y vive dentro de un cuerpo; o sea tiene espíritu, alma y cuerpo. Pero mientras el ser humano no conozca a Dios, y no haya sido tocado y transformado en su ser por su santa palabra, por medio del Espíritu Santo, estará en tinieblas y muerto espiritualmente. 

Por tanto es un ser carnal y emocional, que actúa por los deseos de su carne y en las emociones de su alma, su espíritu no domina ni está vivo en la comunión con Dios. Esa condición, que es previa al arrepentimiento y al nacer de nuevo, la biblia lo describe como el hombre natural, el cuál no puede percibir las cosas de Dios, porque no es hombre espiritual, según lo dice 1 de Corintios 2:14.


Cuando el hombre natural oye la palabra de Dios y la recibe en su corazón, sucede un maravilloso milagro: su espíritu cobra vida por medio del poder de la palabra de Dios, la biblia dice en Juan 1:12 que a los que recibieron a Jesús; les dió la potestad de ser hechos hijos de Dios, cumpliéndose la palabra de Salmos 119:105 que dice: 

 “Lámpara es a mi pies tu palabra y lumbrera a mi camino" 

Este milagro maravilloso lo llamó El Señor como: “El nacer de nuevo”. Ese nacer de nuevo, lo hace realidad en el ser humano el Espíritu Santo, por medio del poder de la palabra de Dios. El Señor Jesús nos mostró en incontables veces el uso y acción del poder de su palabra; un ejemplo de eso fue cuando trajo de vuelta a la vida a su amigo Lázaro que había muerto y ya tenía 4 días en la tumba. Jesús le habló ordenando: ¡Lázaro ven fuera! Y de inmediato el muerto resucitó y salió de la tumba, (Juan 11:43-44).  



El poder transformador de la palabra de Dios en la vida del hombre, es manifiesta en Hebreos 4:12 que dice: 

"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón". 

La palabra de Dios es viva y eficaz, y es espada de dos filos que corta; al llegar al espíritu del ser humano lo ilumina, le da vida y comunión, lo regenera y penetra para partir el alma y el espíritu. Esto significa que el espíritu del convertido es liberado del dominio de su alma, dónde residen la voluntad humana, las emociones, las actitudes y los sentimientos. El Espíritu Santo se muda a ese ser tripartito, y el nuevo convertido pasa a ser de ahí en adelante el templo del Espíritu Santo; que es para adorar a Dios; y en la morada o residencia del Espíritu Santo para vivir en obediencia a la palabra, señorío y voluntad de Dios. Cuando la palabra de Dios parte el alma y el espíritu, quita el dominio, gobierno y voluntad de las emociones y los sentimientos, y los pasa al dominio y señorío del Espíritu Santo; quien opera e imparte desde el espíritu del hombre. Recuerda que Dios es Espíritu, y busca adoradores que lo adoren en Espíritu y verdad. Ya el control de nuestras vidas no debe estar en nuestras emociones y sentimientos que son fallidos e imperfectos; sino en la dirección del Espíritu Santo por medio de su palabra. Con tanta razón Jesús nos dijo en Juan 14:26 que El Espíritu Santo nos enseñará todas las cosas. Igualmente la palabra de Dios con su poder parte las coyunturas y los tuétanos, que es la carne con sus apetitos y deseos, a fin de someterla al dominio del Espíritu Santo a través de nuestro espíritu. Quiero decir con todo esto, que la palabra de Dios nos libera del dominio de nuestra alma, dónde están los pensamientos, emociones y sentimientos y del dominio de nuestra carne; con sus deseos, concupiscencia e inmoralidad, y nos pone bajo el dominio y soberanía del Espíritu Santo. Toda acción que hagamos, que intente quitar el dominio y soberanía del Espíritu Santo en nuestra vida, para evitar la voluntad del padre en nosotros, la biblia lo llama desobediencia.   

        


Nos dice 1 de Corintios 2:12 al 16: 

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cuál también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero el no es juzgado de nadie. Porque ¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo”. 

También nos exhorta nuestro Señor Jesús en Juan 5:39: 

 “Escudriñad las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mi”               

                 Dios les bendiga ricamente.


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